Dolly Pagani

Antología poética

   
POEMAS
 
La lluvia y el deseo
 
Vienen sin convocaciones
el agua y el deseo
surgentes del origen
y encuentran
la boca abierta de la tierra
y un naufragio de rosas
en la sangre
Son designios iniciales
de la luz y de la sombra
el agua y el deseo
Dos sucesos desmedidos
que acontecen
en el límite del ser
y el principio del poema.
 
  (de Vecino de Dios)
 
 
 
 
Chivo expiatorio
          
Nada hay
sólo la luz que no acontece.
Acecha la intemperie
desde el soplo caliente de la greda.
No hay signos
ni gestos
ni señales.
Los fuegos fatuos atizan escondrijos
en la hostil concavidad de la caverna.
 
    II
 
La tregua entre los bordes y el peñasco
 castigo a la ambición de Prometeo.
 
Epílogo
Extenuado.
Restellante sobre el cuerpo de la piedra
salpicado de la sangre de uno mismo
el poema.
De cara al infinito
triturado con los huesos de uno mismo
el poema.
 
(de La ambición de Promoteo)
 
 
 
 
 
La Mujer
 
“Dios es Padre
pero es también Madre"
                 Juan Pablo I
 
Organiza su costado desde el Génesis
Criada
Creada
Criatura creadora
Cintura de sal para ensanchar el mundo
Sacerdotisa de miel
en los pezones
guardando en sus altares
el pan
la hogaza
los cobres invisibles
de la herencia.
Donante extraña.
Antes de nacer le dio su sexo a Dios
para alumbrarnos.
Humana Teogonía de los partos.
 
 
  
 
La culpa
 
...o era el perro
            que esclavizó mi infancia?
 
Con sus ojos de lágrimas
llevaba un pan duro entre los dientes
muy cerca e ml cama.
 
Anoche, cuando yo dormía
¿Cuál de los dos
era el perro que lloraba?
 
(de La ambición de Promoteo)
 
 
 
 
El inmigrante
 
Un rastro a la deriva
de sueño y de salitre
fue el preludio de la marcha
y enormes ojeras de tierra prometida
 
De un solo golpe
de sangre
o de alas.
 
La cabeza al frente
como Orfeo
apretando en sus brazos
el cuerpo tembloroso de su patria.
 
Epopeya sin héroe
pulseando su destino
de azar o de coraje
hasta encontrar el límite
imposible de una playa.
 
Y el filo de la noche americana
y el pico de los pájaros camperos
se hundió en la tierra
como una asada
como un facón de la labranza
hasta brotar el agua
y bautizar su sueño
bajo el sol de trópicos sedientos
o la blanca soledad
de una estrella congelada.
 
El plumaje de la pampa
y la bravura
habitaron sus primeras madrugadas
y el acento del país que quedó lejos
se volvió plegaria
se curó de extranjería
y de nostalgia.
 
Fue creciendo en la piel de nuestro pueblo
y nuestro canto
y a la hora de la cena
o a la hora del gozo o del espanto
se tiende el pan que manos juntas amasaron
simbiosis de temblores ancestrales
en las entrañas
de una sola patria.
 
 
 
 
Génesis
 
Mamé vocablos
de semillas sin labranza
leche dorada
sol de tierra
terrón inculto
embriones de agua,
urgencia por el aire
de palabras.
 
He olvidado, madre, el acento de los siglos.
Por qué este balbuceo demorando
en sutiles filigranas
el ademán silvestre
de aquel enjambre de gargantas?
 
Es verdad
“soy una sombra del poema ancestral
rescoldado en tus entrañas",
 
Entonces, aguardo.
 
Cuando salga de este sueño sin rituales
de esta quasi oscuridad del alma
de este seco manantial de antipalabras
yo quiero que te vuelvas
rompiendo la alborada
y me dejes "opulenta y legendaria"
la cósmica primicia de tus pechos
prendida para siempre a tu palabra.
                                      Yo aguardo.
 
De la poesía
 
Me restituyo.
Esta es mi comarca verdadera.
Que aquí lo eterno es el instante
la infinitud del canto de la piedra.
Lo demás...
imposturas pasajeras.
 
De todos los mundos entrevistos
de las divinidades ajenas y dispersas
de las rosas entredichas en las venas de mis  sueños
necesito el piadosos fulgor de una certeza.
Vidente (por sospecha) de lo oculto
escucho los silencios
de todo lo que dije
y en el quicio de la voz
-la oigo resistir- arde una hoguera.
No quiero violentar las cavaduras
ni desnudar los despojos de la guerra.
Me queda aquí
el poema,
último esplendor de la inocencia.
 
(de La ambición de Promoteo)
 
 
 
 Dolly_Pagani.htm
Los pies
 
El cielo es duro
para andar descalzo y en puntillas.
Cubrimos los pies con hierbas,
con garfios y canciones
y encarnamos un destino oculto.
Hundimos alas y todo lo que somos
en la arena
y el espejo de un guijarro
     nos traslada al fondo, a una suerte de acertijo.
Los pies llenan la boca de la noche oscura,
tienen luz, porque saben la fricción
de dos piedras en el aire
saben la memoria, el atajo del hambre,
el final de la aventura o la opulencia.
En la geografía rugosa de su planta
se dibujan manuscritos
donde crecen mariposas
y fauces de dragones.
Se deslizan en la grieta de lo hondo.
Todo el misterio del abajo los conmueve
y vivifica.
Sólo se apagan
cuando un clavel nocturno los detiene.
Entonces miran hacia atrás
a espaldas del viento y de la sombra
abrazados al rocío
y buscan en el polvo
su tatuaje
inconmovibles rastros de la nada.
             (de Repetición del Fuego)
 
 
 
 
ENTREVISTA
 
1.      ¿En qué movimiento o generación reconoces que se encuadra tu obra, con respecto a otros poetas hispanoamericanos?
 
Puedo señalar mis afinidades y preferencias a partir de este premisa: abjuro de toda poesía que no implique un compromiso puro, exclusivo y excluyente, con la belleza, aunque esta se comprometa con el lado más oscuro o más sublime de la condición humana,
 
Mi herencia poética es hispánica. Por un lado, por el conocimiento y el contacto, en algún momento, directo y persona,l con las últimas estribaciones de la generación del 27, que se nutrieron en los cauces más profundos de lo clásico y popular español y que abrieron su mirada lúcida hacia lo mejor de las vanguardias. Por otro lado, por mi formación académica, orientada hacia la especialización en esta literatura (aunque también rechazo, solemnemente, lo “formalmente académico” que ahoga a veces, con planteos técnicos y discusiones eruditas y estériles, el sentido órfico – mítico, subsumido en la entraña de la palabra y que solo el poeta puede alcanzar y descubrir y “a veces” nombrar).
 
Más que de escuelas, o corrientes, o generaciones puntuales, mi poesía se desprende de una cosmovisión personal, de una poética enraizada en herencias ancestrales, en legados misteriosos. El creador, todo creador, “pulso herido que sonda las cosas del otro lado”, inserto, en la construcción laberíntica del mundo, debe salvarse, a rajatablas, desde el caos cotidiano. Descubro, entonces, intuyo, en la complejidad del acto creador, una dimensión superior, paradisíaca, quasi mística, que, paradójicamente, se alimenta a partir del dolor, de la precariedad, del desvalimiento, que se ofrece como un acto sagrado, como un destino sacrificial.
 
Creo que en Hispanoamérica (por el peso propio de su historia), sus poetas, en algunos casos, han privilegiado discursos subliminares, con predominio de lo discursivo conceptual, en desmedro de lo mágico poético. En este sentido mis afinidades se acercan más a Octavio Paz que al chileno autor del Canto General.
 
 
2.      ¿Cuáles crees que son los poetas esenciales en la poesía que se hace en tu país actualmente y que deberían tener, según tu opinión, repercusión o reconocimiento internacional?
 
Dos obras de Héctor Tizón (Jujuy 1929) “Luz de las crueles Provincias” (1997) y el cuento El alfarero, me permiten esclarecer el sentido de esta pregunta.
 
El latido profundo de la palabra poética que identifica a los pueblos, no puede pulsarse “a distancia”, por los detectores de la buena poesía. La literatura que se produce en el interior de un país tan dilatado como el nuestro, tarda mucho tiempo en alcanzar “los oídos de Goliat” [1] y llegar a los centros de legitimación.
 
La metáfora, también en este caso, revela una contundencia: Argentina muestra su esencia y su identidad, no sólo en la exaltación de la pampa ni en la ciudad cosmopolita (gauchos, paisanos, compadritos, orilleros, con sus idiolectos, con sus jergas  y argot, que magistralmente evocara Borges), sino en la escondida y multiforme geografía física y  humana donde se ocultan voces que, por estar tan enraizadas rezuman lo más vivo y entrañable del ser argentino.
 
Poetas de tierra adentro como Antonio Esteban Agüero (puntano), Juan L. Ortiz (Entre Ríos) y en general, los poetas láricos, (con apertura a lo metafísico universal) lejos de centros consagratorios, de diarios y suplementos literarios capitalinos esperaron, pacientes, reconocimientos tardíos. A destiempo, van apareciendo, en voluminosos ejemplares sus Obras Completas. Lucía Carmona (Chilecito, La Rioja), Alfonso Nasiff (Santiago del Estero) no pueden desprenderse de su condición de poetas del interior. Al publicar sus ediciones de autor no  acceden a las estrategias editorialistas y por lo tanto, quedan condenados a espacios menores, a los límites regionalistas y su obra se juzga y se valora desde esa estrecha perspectiva.
 
Considero que estas obras, que ahondando en lo comarcano, en lo terrureño, se proyectan a valores universales, deben ser reconocidos internacionalmente, favor que se les niega al no franquear los límites de su propio país.
 
 
3.      ¿Cuáles crees que son los obstáculos para establecer relaciones más estrechas entre los diversos países que componen Hispanoamérica?
 
En la convivencia de los países hispanoamericanos y en relación con la literatura, las relaciones están coartadas por motivos extraliterarios, por condicionamientos de otra naturaleza, sujetos a intereses y a convenciones que priorizan los criterios económicos y políticos en función del poder y la reditualidad (el Premio de la Academia de Suecia no escapa a este empañamiento).
 
En todos los órdenes el mundo moderno, el de la globalización, gira en torno a esta falsa jerarquización de valores: poder político en perfecto maridaje con reditualidad económica (el actual conflicto entre Uruguay y Argentina desflexibiliza la histórica fraternidad en aras de intereses inmediatos).
 
A este planteamiento de orden general, se suman, en lo literario, las políticas editoriales y la tibieza o desinterés de los gobiernos respectivos para promover este intercambio y para implementar políticas de exportación e importación de libros que alivie a los escritores menos protegidos oficialmente, del enorme peso de la publicación, circulación y difusión de sus obras (Este tema merece un análisis profundo como línea de reflexión de esta problemática).

 

[1] MARTÍNEZ ESTRADA, Ezequiel. La cabeza de Goliat, ENECE, 1985.

 

 

 
 

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