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Diego Ferrero
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![]() Fotografía propiedad del autor |
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Diego M. Ferrero nació y vive en Rafaela, Santa Fe. Libros publicados: "RELATOS PARA DESPUÉS DE LEER" "EROSIONES” (Poemario - Premio Fondo Editorial Municipal, Rafaela) y “EN CRUDO” (poemario - Editorial Alción) Varios de sus trabajos figuran en antologías y revistas entre las que pueden mencionarse: Escalera de Papel (Rafaela) Voces del País (Editorial Amaru) Horizonte Lejano (Centro de Estudios Poéticos, España). Revista Oxigen (España) donde su relato “La Farolera” fue elegido entre los tres mejores del año publicados por la revista. Entre las distinciones obtenidas puede mencionarse: Premio Mateo Booz otorgado por la ASDE (Asociación Santafesina de Escritores). Premio Nacional de Poesía del XXVI certamen literario del Círculo literario “Bartolomé Mitre” – Azul - Bs. As. Primera Mención “Certamen Literario de Cuentos Gastón Gori” (SADE). Mención en el Concurso Nacional de Dramaturgia “Nexo 2004” por la obra “Fuera de Juego” También es autor de obras de teatro, dos de las cuales: “Ya Entendí” y “Navidad Llegó” fueron llevadas a escena bajo su dirección en los años 2003 y 2004. creo que ya no amo, pero siento y lo admito sobrio de edad y tiempo aunque nada seguro pues todo cae inerte vivo esperando la contraorden que diga: “Te equivocas, y pagarás caro tu resentimiento” qué difícil es amar sin vendarse los ojos sin escupir verdades falsas que luego harán de los años sacos rotos qué difícil es el camino si se camina tan difícil como darse cuenta del amor cuando falta todo El sonido de américa suene el humo de la pipa de la paz suene el último tambor huérfano de raza suene la tierra dura por su hombre caído suenen los siglos exhumados por espejos suenen la carrera descalza, la danza, el estallido, la inquisición que suenen las selvas, por sus hijos, que suene el sometimiento y la adoración al ladrido que suenen las hogueras que fundieron venturas que suene Dios, si lo han dejado vivo hasta que retornen y vuelva a sonar el sonido. Y se va no sé sorprender a un picaflor al menor suspiro de ruido se altera o me altero sabe volar yo ni merezco su nido duermo bajo una rama que evita al cielo tener que sostenerse en mis pálidos hombros en cierta forma he cumplido la misión pero yo lo quería anidado para verlo despierto pero calmo y se va... habrá sangre nueva en las raíces de los futuros cabellos habrá desesperación en la mente que será succionada por un cuerpo limitado y tosco gracias a los ardientes colores de una unión retorcida en giros propios de viejos seres que machetearon hasta torturar todo en verdad desmembrando la luna vieja en miles y miles de ojos que nadan alumbrando de luz a quien nacerá a gritos y golpes imponiéndole la vida duele más el frío cuando subyuga en una estación la espera sola y al oscuro en amargo equilibrio de posibilidades y esas llegadas que asoman bajo abrigos de abrazos son llegadas extrañas y esas partidas perfumadas de aventuras son partidas ajenas luego el vacío la madeja de personas expirando y ya no perfora la espera solo el recuerdo en rememoración desnudando mis abrigos como si no existiese cobijo para ciertos inviernos el infierno acecha en el alba madrugan con aliento a insulto las resacas de cuerpos aturdidos carentes de rostros y sensualismos nadie puede pretender que exista algún alma a las seis de la mañana no es la misma gente las mañanas son mecánicas y severas sucias y resentidas frías e impuestas capaces de vengar sin inmutarse cada maravilloso abuso nocturno es la victoria de lo profano sobre lo fantástico del oficinismo sobre los arcanos de la autoayuda sobre una larga medianoche de enamorados la mañana acecha improductiva de hallazgos lo estupendo espera a que ese infierno se desintegre por completo (tras la siesta) para comenzar tímidamente a decirnos algo una mesa insomne desequilibrando el idioma de sus merodeadores son tres y en el centro un concierto de alientos fumados lijando los escombros del silencio entre paladares delictivos y somnolientos que acurrucan los últimos suspiros de los sueños y giran todo gira. la amistad o quizás el cansancio y el hastío los alejan del entorno poco a poco acariciándoles ideales que abofetean y desparraman mundos vacíos será que les sobran horas o tal vez será que para ellos falta espacio en el tiempo curiosa manía la del hombre planificar sus actos a perpetuidad sabiéndose mortal como una insolente porfía frente al misterio curiosa manía la del hombre escribir afanosamente sabiendo que existe el silencio osario de perros callejeros ladrando inadvertidos regreso entre colores fallados el último naipe se quedó sin manga suburbio donde salpican goteras gruñidos de niños de hombres espesura torpe de caparazón arrancó el cielo de una sinceridad y no dijo otra cosa mala suerte de principiante sonajero dislocado y afónico carne apagándose sin terminar paredes sin dormir quemados quedamos frente a la franqueza la misma penitente película aburrida el cuerpo del delito ofreciendo café ni llueve ni hay clima de luna todo está agachado mierda de fin de semana apaleado por los rincones ritos de la derrota control remoto para las ganas de matar amanezco de espaldas a la broma no hay rouge en los labios del despertador ni colillas de caricias ni cine ni amigos ni silencio ni cortinas suficientes apenas una sobredosis de café apuro por llegar sin motivos vida de la que no podemos curarnos destinos que el destino amontonó y para los afortunados algo de sexo en la memoria personificando la fábula del amor extrañando de a ratos vacaciones fatales y el portazo fugaz otro te arrendará en su rutina y tendrás el roñoso santiamén de felicidad que dura lo que dura el knock-out del enamoramiento eso y después ceder suficiente terreno como para amoldarse y abandonarse amor que le dicen postales paciencia sentada en lo robado o lo que nunca estuvo luto sin alma por nadie o por alguien late el pavimento rajado quisiera descansar arrojarme oír pasar ir con alguien o quedarme a ver madurar cuerpos heridas mal administradas sermones por no ser capaz aturdido sinsabor goteando en el eco de las ausencias ojalá lastime tanto como para ser capaz de empezar a curar Cargos inconscientes de conciencia el corazón calloso y retraído se insensibilizó de niño como perdiendo el propio respeto desde entonces ya no puede distinguir sentimientos sin saber (o mejor dicho) sabiendo muy bien lo que es mejor no saber incapaz de volver a buscar culpas frías la cobardía implícita del perdón silencioso ¿termina? todavía hay destino ¿termina? todavía un poco más es difícil entender desde otro cuero pero no hay razón despierta más tenebrosa que la de poder apenas disimular esa incompatibilidad con la vida alguien lavando la mugre de tus partos en la diabólica laguna desgajada por el amanecer free-shop de vientres abatidos en la avenida sintética contraofertas cáusticas bajo golosinas de humo niños inútiles violentando caridad y el orín de la vejez en la otra esquina cajeras asesinas desde el telecentro esperan una señal sombras tarareando el repertorio del desamparo idealistas del fernet que hoy ganan revoluciones si logran eludir realidades omitiendo fragmentos precisos inoportunos de esta noche de aquella noche de otra noche de cualquier noche volverá el invierno con sus moretones maquillados el taco izquierdo partido y algunos rizos mechados con sangre infecunda como siempre como si nada hubiese sido tatuaje borracho tan difícil de quitar como esos finales que desgarran pero nunca pueden más que comenzar ahuyentan y resuenan los ecos de mi torpeza pirotecnia que sacude lo cóncavo del insomnio creí haber aprendido espiando en espejos ajenos olvidando que el oficio del espejo no es instruir sino confinar en pleno solsticio degollé flores hasta volverlas carroña otras oportunidades de catálogo no serán lo mismo se retrajeron las pupilas en vez de ser lazarillos del cielo hacia la anchura de tu paz húmeda y desnudable entonces resolví a mazazos el caparazón de la virtud recaída incrustando una costilla quebrada en la matriz del alma colmada la cicatriz volví a sentarme débil y esquizofrénico el destiempo es duro y fatal duele cada rato en los que se mantiene irreconocible la instrucción no suele venir con instrucciones
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