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Zopilote
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¿Cómo seducir a un espejo?
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Dile:
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aparta de mí estos ojos en peligro de expansión
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úneme a la tierra, algún día me cansé del mar
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y de mi azar intemporal en la memoria
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de un albatros urbano.
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Sorprende con lunas estos solares
espacios
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y agarra
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a tus pasos de la punta de mis ánimos
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que en una sola dirección te
presienten.
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Si te unes a la tierra
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rompe tu sueño, tu sed que es
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morder una sandía.
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Incumple tu realidad, espejo
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nada es peor
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que un cielo desplumado
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de pájaros.
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Yo tampoco he querido vivir
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tanta basura, ave negra.
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Hija pródiga
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Agua que sí he de beber
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acepto tus escombros
cuando vengas
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acepto arrodillar mi lengua ante tus ruinas
- yo
te doy los zapatos, la piel del amor, el susto
- de
una herida
- el
salvaje silencio de cada pupila mía que
-
te encuentra
- la
civil ternura de mis dedos fieles a tu tierra.
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- Sólo
mi brújula reconoce
- el
orbe gastado de tus fiestas
- con
el resfriado de cada minuto mío
-
que te espera
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estornudando los últimos segundos
- que
me quedan de garganta
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aunque el tiempo con que emprendas tu viaje
- sin
distancia
- sea
otra vez la lágrima que acabe al frío
- para
que besen en tus labios la mejilla
- en
mi causa que se apura.
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Antes que te vayas quiero decirte
- que
de nada te sirven tus países mentales
- las
ciudades, todos los inocentes pueblos
- con
su claro espesor de idiomas mudos
- Yo
soy el que te regresa las sandalias
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cuando las calles se descalzan en tus pies
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tantas veces que camine
- tu
recuerdo escalofriado.
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Aclaro que tu corazón tiene en sus venas
- lo
más cercano a mi espuma
- por
eso acepto bañarte tantas veces vengas
- y a
limpiarte los oídos
- con
el algodón de estas palabras.
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- Es
mi llamado protegerte
- con
tu lluvia y tus calores
- hija
pródiga de idas y regresos
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porque acepto que seamos infelices
- lo
presiento:
- me
cansé ya de amores adoptivos.
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- Esta
es la guerra que tiene a la paz
- todo
este tiempo entre sus piernas:
- las
veces que fui feliz
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caminando hacia tu nada.
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- En
todo caso sos un ángel
- y
estas son mis dos heridas:
- el
inicio de tus alas.
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- No
vuelvas pronto. Te saluda
- un
verdadero corazón en sus pedazos.
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Ausencia
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Pensar que uno es el hombre
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que un día despierta a la par de una
mujer
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y ella está más humana que nunca
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y uno está más despierto que vivo.
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Saber que éste es el instante
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en que las miradas chocan
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y ahí las paredes indecentes de luz
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y por allá las ropas.
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Volver a las estaturas a
lo largo de los cuerpos
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y otra vez estas pieles
descalzas
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estos mismos aparatos
digestivos.
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Hombre y mujer
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de pronto dos ríos
arrancándose las aguas:
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a esto se le llama dos
ángeles caídos.
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Se hace el amor, se hace
el odio
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pero antes del amor
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todo un mundo de cosas
aburridas
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que después se lloran a
solas en un cuarto.
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Prehistoria del deseo,
post aniversario
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de la culpa
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dejemos las cosas en
paz, estos son
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los tamaños.
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- Y
pensar que uno es el hombre
- que
otro día despierta a la par
- de
lo que llamaremos ausencia.
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La
gota que se traga al agua
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La alegría sigue siendo
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semipermeable
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hizo como una especie de
silencio
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tomó sus cosas se
fue de casa
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antes destruyó el carro
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extravió un dinero
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pero no había sido para
tanto
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ahora
-
no pudo ocultar la
mirada
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tenía que desaparecer
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abrir el camino
-
darle paso
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- a un
dolor pura sangre.
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Ego latía
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En una esquina de tu
ventana
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esta mañana
-
anochece
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un dolor de pájaros
inquietos
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un profundo verde sin
latir de hojas
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una palabra de viento,
un parpadear de sol
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que se duerme en la me
-
diana ruta
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del silencio que nos
traga.
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Y se cree en la
importancia
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de los segundos mentales
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porque lo cierto es que
uno quiere ser
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poeta
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todas las horas que mide
la ventana...
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El problema es llegar
-
demasiado pronto
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a ningún sitio.
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Paz
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Te declaro la Guerra
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porque la paz no se
define entre tecnología
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entre edificios y
corbatas.
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La paz se siente cuando
llegas a tu casa
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y te conduces a tu
desorden
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– por los momentos
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hermoso
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donde nadie reclama las
perchas
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de tu ropa herida.
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La paz es la dificultad
de palabra en tu cólera
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el temor a que una
estupidez te cometa:
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conformarte con
arrancarle
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las alas a una mosca.
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La mano, instrumento de
la piedra
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no se compara a la paz
de tus sentimientos
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en buen estado
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ni al color de tu sangre
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fluyendo a patadas del
corazón
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aquella tarde que por
fin pusiste el amor
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en otra parte.
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- Por
eso te declaro la paz.
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Que gane el mejor perdedor.
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Hombre de poemas tomar
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para Karina Salgado, Fotógrafa
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que siente de memoria
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la vehemencia
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No hay un punto
- sino
un poema de partida
- no
una casa
- sino
un poema con puertas y ventanas.
- No
entrás a una calle, no
-
entrás en tus pasos.
- Es
decir poesía
- y
entender ser
- o en
una palabra, cafés, tus ojos
- y
saber que es un poema el que te gesta
- la
sensación de que algo tuyo nace.
- Si
vas a la cama, acostarás al poema
- si
vas a la esperanza: descansarás heridas
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mientras asumás de frente lo imposible
-
cuando sin pedir me des tu poema
- y yo
te mueva sin querer tu mundo.
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El ser querido
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Soy exactamente igual a
mí en el futuro. Sueño hacia arriba y despierto de lado. Me levanto con
el pie izquierdo y con el derecho – legal costumbre – destapo sanitarios
desacertados, también hormigueros. Detesto el sexo de los gatos sobre el
tejado y, sin duda, cambio de tema, porque no temo morir cuando
comprendo que hacia allá me dirijo, sin embargo es terrible que hacia
allá van los que quiero.
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Dejo muchas cosas para
mañana porque pienso que están hechas las de hoy.
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Bueno ha sido zafarme de
las garras de un aeropuerto, porque le tengo miedo a la anchura que
representa extraviar la altura de una ilusión.
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Un perro moviendo la
cola y una viejita iluminando con su sonrisa de infancia me dicen que
sigo vivo. Una canción y un payaso en persona fácilmente me hacen
llorar.
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Disfruto tanto acercarme
a Tegucigalpa de noche cuando la descubro desde los miradores sobrada de
luces, con toda su ausencia de grandes edificios y su banda sonora de
perros y disparos al aire.
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Aunque intente no
puedo escapar de las gotitas de agua que restan de los paraguas y de mi
vanidad sinvergüenza cuando me despeino. Fácilmente me distrae el sonido
de un cortaúñas y cuento malos chistes que me hacen vivir de risa, pero
por alguna extraña razón olvido constantemente la felicidad posible,
porque reaparezco desde cualquier noche frente a ese astro y
conversamos, culpables, lunares miserias.
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Mi tardío aterrizaje a
cualquier cosa que sea por orden de llegada me involucra a ser el
primero en el orden de las salidas, y soy capaz de escribir horas y
noches seguidas porque disfruto quitándome el frío.
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Sin duda alguna soy como
yo en el futuro, sólo que todavía me sirven los ojos para leer, para
llorar. De modo que es tuya la eternidad que me queda.
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Propiedad conmutativa
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De aquí para adentro
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la casa es mía
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tengo luces, sombras
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humanidad y lobos.
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Creo en el llanto
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soporto mis descuidos
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y soy pleno devoto de
algunas utopías.
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Salgo en los días
lluviosos
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entro y me arde el sol
en la memoria.
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Quiero alcanzar los
ochenta años
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vivo
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y tiendo a reír
amargamente
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si he llorado túneles.
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De aquí para afuera
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el mar es
el cielo aterrizado
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los caminos son el curso
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del ejercicio y del
descanso
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andan las cosas
cotidianas
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como el subsuelo de la
mente
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y se apetecen las
orillas
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que no requieren gradas.
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De ahí para adentro
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mi casa
también es tuya.
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