|
|
-
- C A N T A R E S
-
-
- - I -
-
-
Ya la Luna está
cansada
- de oír que la llamen “pálida”
- los bardos, en sus poemas.
- Por eso esta noche cálida
- se ha asomado sonrosada
- por el humo de las
“quemas”.
-
- Y, sin pena ni
dolor,
- el Sol se fumó los montes,
- y alistó su bastidor
- para bordar horizontes.
-
-
-
-
-
II -
-
Estrellita mañanera:
- Allá, por mi primavera,
- rememoro una canción
- que decía: “Luna lunera…”
-
- Hoy te digo mi oración:
- Por favor, trata de
ser
- como ella
“cascabelera.”
- Que pare ya de llover;
- que no me olvide un querer…
- Y, como eres verdadera,
- dame una amistad sincera
- que me siga por doquier.
-
-
-
- - III -
-
- Todos sentimos igual
- cuando la pena es pareja.
- El amor no es cosa nueva…,
- el dolor es cosa vieja:
-
- Y es que le duele al jazmín
- lo que al girasol le aqueja.
- Y es que atesora el clavel
- lo que susurra la abeja.
-
- El tiempo guarda en un cofre
- llantos, sonrisas y quejas…
- Y hay quien conserva una epístola
- hasta que se torna añeja.
-
- - IV -
-
- Se me abrieron dos caminos:
- un mañana y un ayer,
- y me quedé pensativa
- sin saber cuál escoger.
-
- En los dos pensé cortar
- ilusiones y esperanzas
- entretejidas con flores;
- más a la distancia vi
- guijarros y sinsabores.
-
- Siguen mañana y ayer
- espiando por mi ventana.
- Y aún no puedo distinguir
- cuál de los dos es mañana!
-
-
-
-
- - V -
- Un ternero
jugueteaba
- en la campiña
azulada…,
- y un gatito
ronroneaba .
- desde buena madrugada.
-
- Había un lucero
observando
- el ordeño de las
vacas,
- entre el olor del zacate
- las verbenas y albahacas.
-
- Al ensillar los caballos
- con monturas y aparejos,
- se oía el canto de los gallos
- que el aire llevaba lejos…
-
- Y yo te recuerdo allí
- -en medio de todo eso-
- y aunque quise, no mentí,
- porque me sorbiste el seso!
-
-
- - VI -
-
- Negros tenías los ojos,
- y la piel color canela…,
- y oscilaban tus antojos
- como la luz de una vela.
-
- Tus modales eran suaves,
- tu sonrisa a flor de labio;
- pasaste como las aves,
- sin inferirme un agravio.
-
- Había, en tu corazón,
- una promesa de dicha,
- mas, no sé por qué razón,
- yo preferí la desdicha…
|
|