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- 'Los amantes de
Valardo'
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Amor, ese miedo a morir con los ojos abiertos,
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lejos, en soledad,
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se desvanece en este abrazo de piedra.
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Aquí, dormiremos en silencio,
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bajo el tallo de la vid,
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que se enrojece con la tibieza de tu sangre.
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Mil veces usaría esta daga para seguirte
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mil vidas con sus noches y sus muertes.
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- Nueva York
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Este mundo es por definición desprecio y arrogancia.
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Gesto de asco y el asco de hombres hombro a hombro
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Sentados en el tren.
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Mirada fija que en el punto medio se cruza sobre ti
- Y
en ti se disipa en un arabesco con forma de turbante.
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No es este mundo tu mundo y lo es.
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La ciudad está allí para ser tomada
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La ciudad está allí para derrocharse
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Para dar desprecio, para ser reflejo del hombre y el hombre
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Para recordar que siempre, no importa donde se mire,
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El calor de un lente te abriga con la discreción obscena
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De quien sin mirarte te observa.
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Sería necesario matar a John Lenon y afrontar el sarcasmo
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De sonreír a la cámara para que ella te denuncie
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En titulares de prensa diez años continuos sin pagarte un centavo.
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Reírse como un loco y apestar a dinero
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Apestar como un loco y reírse del dinero.
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Nueva York, no es a mí a quien saludas
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Con tu antorcha encendida en el atlántico
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- Neoyorquina
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Nueva York era un largometraje en technicolor
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La bailarina frustrada que las hace de mesera en el Village
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Junto a una india peruana que cocina como los dioses
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La Neoyorquina de la espalda descubierta
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La mujer de cadera destroncada
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La clavícula de azúcar
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Un anuncio de coca-cola con piernas largas
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Alguien que pasa deprisa, que vuelve deprisa, que va deprisa
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Nueva York era unas miradas en el bar
- Y
un motel a las afueras
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Un argumento de Huidobro producido por David Linch
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Cesar Vallejo envenenado con luces
- Y
otra vez, la mesera que da un brinco ensayado
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La mujer que me sirve y me enseña la espalda
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La joven actriz que se sorprende al verme leer
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El poeta entró en la película por accidente,
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Le dieron un papel secundario ordenando café en la barra
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Tenía que encender un cigarrillo sin filtro y ver pasar a la
protagonista
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lucir extraviado en Nueva York
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verse como un oso hormiguero husmeando entre el fierro y callar
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Pero el poeta no sabe actuar, sólo sobre actuarse, tomarse demasiado
enserio
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Pasa la vida entre bares y no sabe de restaurantes
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Nueva York era un largometraje en tecnicolor
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La bailarina sentada con el poeta
- Y
la preciosa india peruana que traduce al español
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Todo lo que dice la rubia.
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POEMA
LXXV
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Ya
soy enemigo de Amadís de Gaula y de toda la infinita caterva de su
linaje; ya me son odiosas todas las historias profanas de la andante
caballería; ya conozco mi necedad y el peligro en que me pusieron
haberlas leído; ya, por misericordia de Dios, escarmentado en cabeza
propia, las abomino.
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(Don Quijote)
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Aunque de todo mi seso se han extinguido las ínfulas de caballero
andante
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aunque el aire reposa sin el peso de mi espada y los campos añoran el
galope de mi rocín
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aunque la forma de mi cuerpo se ha desvanecido de la hierba que me dio
abrigo
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aunque sé que mi nombre anda impreso por las indias y los conquistadores
lo enseñan a cada pueblo que derrotan, o acribillan
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aunque todo en mi vida es una contradicción y una sucesión infinita de
desencantos
- y
aunque todos los hechizos se han hecho ineficaces por la fuerza de la
razón
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admito que me gustan tu rostro desdentado, tu espalda contrahecha
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tu nariz chata y tus viruelas, Aldonza Lorenzo.
-
- A
solas sueño con tu cintura de tonel y con tus brazos de gigante
levantando un hacha,
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me veo junto a ti por los caminos,
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correteamos ovejas y cantamos las canciones que aprendí del Caballero de
la Blanca Luna.
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Sueño con un niño rechoncho que crece en tu vientre,
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Un crío de manos anchas que me llama padre.
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Los tres, hemos construido una pequeña estancia en la mitad de esta
tierra árida y sin nubes
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Afuera, el niño juega con mi adarga y trata de montar a Rocinante
saltando desde un árbol
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Adentro, mi cuerpo entra en tu cuerpo y desaparece entre el volumen de
tus pechos y tu carne húmeda
-
Como un minero cavo dentro de ti, escarbo hasta el centro de ti,
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Sé que hay otro niño que vive allí dentro con una mano herida y una
pluma en la otra
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Otro crío contrahecho
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Otro enemigo de Amadís de Gaula y de toda la infinita caterva de su
linaje
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Un niño con una sonrisa que resuena por los siglos
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Un crío que le contará al mundo quien soy
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Un crío que antes de nacer ya conoce el tormentoso camino que me trajo
hasta tu lecho.
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- Fábula de la
princesa y el zorro.
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[Quizá Sor Juana se equivocó esperando del poder más de lo que éste
podía
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dar. […] Cervantes sólo tenía sus méritos y, entre los mayores, sus
sacrificios. […] A diferencia de Cervantes, que prodigó las súplicas
al conde de Lemos en vano, Sor Juana fue protegida desde muy joven
por el poder colonial.]
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Julio Ortega
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Cervantes y Sor Juana: la hipótesis del Barroco
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Tú que conoces el poder, sabes que a mi lado no hay sombra
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Junto a mí el sol da en la cara y la piel se oscurece, alcanza el tono
del alma (sólo si ella existe)
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Tú que sabes de choznos, condestables e infantes
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de sus costumbres y el calor de sus almohadas
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de su piel cubierta con otra piel y de sus cimeras de plumas
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Ni en un lustro llegarías a acostúmbrate a este lecho de piedra
- A
la intemperie de este abrazo
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A la tiniebla de estos ojos.
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Tú que crees en la sustancia y buscas un lugar natural para su reposo
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Sabes que mi naturaleza es la movilidad, la astucia, el remedo cobarde,
la tristeza, el engaño,
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pero
no la huida.
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Yo, hijo de mis obras, prefiero el frío de la roca y la oscuridad de la
noche.
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La zozobra del arpón, o la daga, que un día pasarán por mi garganta, no
me espanta
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Pues a los ojos del cazador vencido estoy desde mi nacimiento.
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Mías son las praderas y las cumbres acantiladas,
-
por el instante en que las piso, me pertenecen.
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Tuyas son las hileras de piedra, las techumbres, sus antorchas
- y
el brazo del esclavo que las sostiene en alto para que puedas leer tus
cartas
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tuya es la pluma del ave y su carúncula sangrienta,
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la
carta que llega de Italia.
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Tuya es entonces la partida y mía es la marcha.
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Tuyo es el escudo de piedra cubierto de hiedra
- Y
tuyo es el nombre que desde la torre alguien grita.
-
- Y
mientras te alejas, musito: ¿Quién te dijo que eras libre?
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¡Corre hacia él y besa el
palio
que mañana será mortaja!
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- Vocales
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A
noir, E blanc, I rouge, U vert, Obleu:
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/ Voyelles,
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-
A
negra, E blanca, I roja, U verde, O azul:
-
/ Vocales,
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Arthur Rimbaud
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-
- A
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De los cuerpos inertes
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Llena de candor vendrá
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La muerte
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Dios mío
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Dios mío A
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De los cuerpos inertes
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Cuán pálida y tibia te presentas hembra
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Serena
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Serena A
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Serena muerta
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Aún de estos ojos piedras
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Se recogen hiedes
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Vos sois como yo mismo
- Y
yo como la muerte
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Pues soy de piedra roca
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Tallado por la suerte
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Historia que a la historia
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Es muerte de su muerte
- A
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De los cuerpos inertes
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Llena de dolor está
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La suerte
-
Dios mío
-
Dios mío A
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De la A que hiere.
- O
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De tus ojos mis ojos
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La sonrisa presurosa
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Del no bien amado culpable
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Se refleja en el cristal
- Y
allí
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Tú mujer de tez blanca
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Cabellos largos negros
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(Donde tus ojos parecen el agua )
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Aguardas
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Sin motivo O
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Sin razón
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Sin conocer el terror
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Bufón y amante de la O.
- E
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De la muerte y la fe
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Hijos míos
-
Hijos míos
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Tengo frío
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Siento sed
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Antes de marcharos
-
Dadme agua de beber
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Dejad al que ahora yace
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Olvidadle
-
Si podéis.
- U
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Antonio viajaba al sur
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En la homilía de los pasos
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El sudor de la mañana
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María la que tanto quise
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María la que sola estaba
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Recostada en medio lecho
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En voz triste susurraba
- A
do se ha ido Antonio
- A
do y no queda nada
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En la homilía de los pasos
-
El sudor de la mañana
- u
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Antonio murió en el sur.
- I
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Vocal y letra del fin
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Eres y serás
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Desde ahora i para siempre
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Ese sentimiento ido
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Que en otro tiempo habitó los aires
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En tu contacto con la tierra
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Aprenderás a mentir
- Y
la amalgama fuerte
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Que se forma
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De las desmesuras
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Las imprevisiones
- Y
los incontables fallos
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Marcará en adelante tu huella
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Al contacto con la tierra.
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ÍCARO
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A
: David Leonardo Ramírez
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(
1976 – 1996).
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I.
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Ícaro de sangre y arena
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Quiere aprender a volar.
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Para ello
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Se ha dispuesto, cual gaviota en la cima
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Observa el espacio, la noche y el día.
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Aletea, salta y sueña.
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Ícaro es el verano de las soledades
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Vuela...
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II.
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Noticia de Ícaro:
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Ayer la tierra se cruzó en su camino.
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III.
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Ícaro jura que el amor vendrá.
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Desde la cripta Ícaro
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Aletea, Salta
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y
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Sueña.
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