Bella Clara Ventura

 

Antología primera

 
 

 

 
 
EL LLAMADO DE LA ENTREGA
 
A riesgo de parecer
atrevida,
quiero hacerle el amor a Dios.
Acariciar sus infinitos,
palpar sus humedades anhelo,
penetrar los océanos
al secar sus sudores.
Estar presente en su lecho de sueños
y albergar su corazón en el mío.
Ser luz de sus ojos,
cuando al oído me murmure
que me ama.
Deseo reconocer en su voz
el llamado de la entrega.
Aplaudir con ambas manos
en alto
la belleza de su geografía,
amplia como el Universo
que me regala cuando suspiro.
Me  unjo de sol con
el beso ardiente
de la mejor pasión.
Me deja seca,
desierta
como las arenas mansas
que callan la agonía.
Quiero hacerle el amor a Dios
a riesgo
de ser atrevida.
Mis toques serán de sabios murmullos
y de dulce proximidad
a la Energía,
Huésped de un nuevo estado de conciencia
donde Dios me hace suya.
 ©Bella Clara Ventura
 
 
 
NAUFRAGIOS
 
Desde una mirada traidora,
me rebusco el equilibrio
de mis ojos,
balanza de sueños y olvidos.
La vista se escapa del afuera.
Regresa con la calma,
vestida de ignotos sabores,
mandarinas dulces y limones de primavera.
Recorre el mapa interior
con pupilas de aventura,
versos de cabo roto
a la deriva.
Forman vanguardia de miradas.
Reclama el clima del yo,
Aniversario de toda una vida.
Se atiene a los fantoches,
fantasmas
Cuando la imagen se despoja
De San Benitos
Y el cuerpo de la vista
Se hace instrumento de
Naufragios interiores.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
A HUAMANGA - PERU
AYACUCHO
 
Te haces tierno,
niño de ojos negros,
grandes como el alma,
tez de indio de los ancestros.
Sombrero de pariguana
abre alas,
alaza amistades.
Palabras de adobe curten
la batalla.
Bolívar regresa,
lluvia de honores,
jinete de sueños.
Yo, desde mi colombianidad,
hija de Simón,
de sol me baño,
anfitrión de mañanas sonrientes.
Hoy entre ustedes,
huamanginos de estirpe y fuerza,
me bebo vuestra tierra.
Una comida con las manos,
manjar de costumbres del lugar
entrelaza puentes,
ayeres de amor,
de patria fértil,
unificada.
Plumas de luna bajo la mirada
del Inca dibujan
el quechua de mis infinitos,
donde se posan nuevas querencias.
Ayacucho de huella hidalga
en el corazón ajeno,
susurro de historia
en mi canto hermano.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
PERFIL DE UNA SONRISA
 
La lluvia resbala sobre
los problemas,
moja la letra de los gemidos
mientras cruza el agua
de los llantos.
Barre la lágrima impresa.
Nos deja a sol abierto
cuando sacudimos los trapitos
que despojan las ataduras
de las vestimentas.
Se deja el pasado
en la caneca,
como se abandona
la mortaja en la tierra.
Y un clamor de viento
regresa con gotas de sangre.
Inmortalizan el nombre
de un héroe.
Supo vivir sin pasado ni futuro,
sólo con ese presente
que lo hace del aquí
de nuevos rumbos
con el perfil de una sonrisa.
Se estrena en cada paso.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
LLANTO
 
Me desenfreno en mi llanto.
Gotas de sal salpican
la mañana,
aturden la luz con sus
manos enguantadas.
Buscan el perfil
de la noche para sofocar
en un silbido
la miseria del mundo.
Ahogo por un instante
la mención del paraíso.
Naufraga en un arcoiris
sin colores,
fantasma del abuso
de los gemidos
de la jauría humana.
Me visto de loca.
Grito a los vientos,
a los tsunamis mi dolor de ausencia,
diluvio de emociones.
En un tobogán de luz,
regresa la voz del niño.
Augura un nuevo amanecer
sin lluvia,
donde el clamor
del hombre corre el telón
del escenario para ubicar
la viva caricia
de las aguas en calma.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
TRIBUTO A LA VIDA
 
Tributo a la vida
se empeña
en la divina gracia.
Recorre mares indómitos,
al alcance
de lobos hambrientos
de fauces de amor.
Pasión sin frenos
se monta en la cresta de ola
donde el grito del mal
canta su victoria.
Crepusculea la oscuridad.
Estalla la cólera
de un invierno
en los brazos desnudos
de los árboles.
Manotean al vacío su desespero.
Un viento de muerte
consigna en su boca
la hiel.
Desierto el aire,
se respira pesado.
Atraganta cruces,
martillan el ayer
mientras ondea la bandera
de los mil colores
en un firmamento vestido
de nuevas hojas.
Florece el canto
de la rama
en el mar de las flores.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
MASCOTA
 
Desde mis entonces
se fraguan anturios en el alma,
crecen bajo la bebida sagrada,
agua que se despeña cada tarde
en la cresta del sol.
Hoy despiertan ignotas ansias
de tambores de luz.
Se enmudecen con el canto del gallo,
pronto a dejar al perro
en libertad.
Menea su cola
bajo la dicha de ser mascota.
Un amo le tiende la mano
y los sacrificios de la humildad
se tornan caricias.
El asno ya no rebuzna,
aprendió la lección
bajo el látigo del amor.
El camello se traga el desierto
y el león cambia de rumbo,
permite a la cachorra
buscar en sus sienes
el esplendor de la selva humana.
Desperté con un zoológico a mi manera,
tal como la canción de Sinatra...
A mi manera,
esa que se antoja animal y hembra
cuando sacude
su pelambre de mosquita muerta.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
LA PINTURA
 
Desliza su color
sobre la vida,
en el claro oscuro
martilla el punto
mientras devuelve la luz
de abanicos en llamas.
Ofrece un tinte en el cuerpo nudo.
Arranca en la silueta
la maroma del amor,
invierte la sombra en el galope
de un animal salvaje
cuando en franca derrota
se impone el trono
del violeta.
Transmuta cada paso de la bestia
en vuelos de mariposa
en su morada.
Un alcance de rojos
pinta el cielo
en el ocaso.
La tierra estremece sus raíces
en un café de ladrillos rotos.
Y en el centro del cuatro
 un hombre le clava el puñal
a la melancolía.
Renace con el pico del cóndor
que sostiene
la alegría de su pueblo.
Dios se dibuja de Inca,
en plumaje de pavo real,
pronto a buscar en el horizonte
el matiz de la existencia.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
CADENCIA
 
A Matilde Espinosa
 
Guardas tu alma niña
en el cuerpo de los mil deseos
sobre la vida.
La muerte te deja sin cuidado.
Te animas a verle
el matiz al verso.
Silencias la batuta
de los ruidos.
Te enconchas en ti misma.
Viajas por el universo
de tus recuerdos.
Topas el secreto de los días
y en un poema
describes el sótano del mundo
cuando arrastra en la entraña
la sombra del hombre
buscando la silueta de la luz.
Nada te es extraño.
A todo le pusiste el bisturí de la inteligencia.
Disecaste la condición humana
para entender al prójimo
como al hijo de un vientre en aguas.
En una maroma de letras
creas la conciencia
de las cosas.
Hablan a través de tu música.
Envuelve la nota
para entregar en concierto vivo
el ritmo de la existencia.
Matilde Espinosa,
se estrena con corazón sabio
y le devuelve al sol
su materia,
el rayo de fuerza
que todavía se instala en su morada
de vientos huérfanos
de alegría.
La tristeza se acopla al violín
que resuena en su montaña
de palabras,
Mujer intensa de equilibrios a su medida.
Afana el diario vivir
Con su acento,
Cadencia infinita de ternuras.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
PASO DE FUEGO
 
Me envuelvo en una danza de humos,
llamaradas salen del cuerpo
como un diablo sin olvido
cuando ataca.
Me unjo de sales preciosas.
Me dejo llevar por mi propio ritmo
y en una vuelta
se me antoja ser mujer
de pies a cabeza,
gemido de los infinitos.
Sin pensarlo
le doy un nuevo comienzo
a la bocanada.
Siembro mis besos
de deseos
en labios del amado.
Anhelos de caricias
se apoderan de mí.
Un latido se une en el reencuentro,
paso de fuego.
Somos uno en el baile
cuando sabemos de amores
sin ocaso.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
DIOSA DE LOS VIENTOS
 
Me dispongo a alinear mis dolores,
festejar la mortaja
donde acueste cada vivencia,
desde la más ofensiva
hasta la más penosa.
Olvidaré por un momento
que soy mujer de partos.
Retomaré bienestares
bajo la cobija
de mis logros.
Seré yo misma.
Despuntaré de la tierra
como diosa de los vientos,
Abriré mis alas
Al costado de los ángeles
Mientras en una maroma
de circo,
construiré nuevamente
una carpa donde alojar
mis votos de alegría.
Haré la balanza,
De izquierda a derecha
Y me quedaré en medio,
Soy equilibrio,
Diosa de los vientos.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
ESCALA SIN RETORNO
 
Te propones descomponer
cada molécula de mi cuerpo.
Arrinconar el éxtasis en cualquier lugar
mientras mis labios
pronuncian tu nombre en mayúscula.
Nos acariciamos hasta el cansancio.
Los besos sellan la mirada.
Un transatlántico cruza
 el cauce de nuestro amor.
Penetra mis oquedades.
Los pasajeros,
esos deseos a la deriva festejan
el arribo a las orillas.
En marcha recoge de las playas
el fruto de una aventura
hecha a la medida de ambos.
En el faro de una escala sin retorno,
la sirena calla su voz.
Me acerca a la muerte,
resucito entre tus brazos.
Tánatos y Eros se funden
en la misma agua.
Le pertenecemos a la vida
cuando
remontamos el río
en nuestra propia barca.
El amor rema sus desafíos. 
©Bella Clara Ventura
 
 
 
LA DESPEDIDA
 
Me esculco
antes de abrazar la noche.
En cada diente me detengo
para afilarlo en bondades.
Una muela, foco de infección,
como los males que aquejan a la patria
con quebrantos de boca, de pierna,
de cuerpo entero.
Le hago duelo a mi mal.
Significa abandono.
Me desprendo y me despido
de la muela.
Otra vendrá en su lugar.
Esta me deja el sabor
de cada bocado
que probó su esmalte.
Me dejó triturar la esencia
y devolverle
a la vida, gasolina,
alimento de bienes
y de afectos por
una existencia,
amalgama de necesidades
como saber que las muelas
son tan indispensables
como el puente al agua
y la manzana al pecado,
muela de infinitos remordimientos.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
MACONDO
 
Todavía con calor de infierno,
guarda en sus calles el polvo
del ayer enroscado
en el tiempo.
Cruce de trenes fantasmas,
recrea la imagen de un Gabo
en el árbol de la infancia.
En cada elemento el museo trae
 recuerdos de familia.
Nos dejan herencia.
Colombia aclama a Macondo,
en la grandeza de patria del Nobel,
guardián de los intereses
de una Tierra en el olvido
donde la violencia
se instala
mientras sueños e ilusiones
caminan por el aire.
Personajes de novela
habitan Macondo.
Cada esquina aspira el aliento
de Remedios la Bella,  El coronel Buendía,
y la comensal de tierra.
Entregan
a la Historia
las vivencias de un pueblo sembrado
de imaginación,
gestor de Novelas y fantasías
de alma universal.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
SOL DE FILIGRANA
 
La noche se denuda frente al espejo.
De soslayo pinta en el centro
una boca de luz.
Asisten a la ceremonia los sueños,
vestidos de auroras
mientras el clima se acomoda.
Al paso de las estrellas
una luna atrevida
muerde el cielo
con su labio inferior.
Dibuja la sonrisa de la noche,
nuda de todo propósito.
Sólo la habita la oscuridad
donde se acuesta
su silueta
para mecer las deudas
con la mañana,
lista a cobrar sus beneficios
al calor de un sol
de filigrana.
de dolor.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
ROSTRO  AL NORTE
 
Voy con el rostro al Norte,
tiznado de ocasos.
Se pintan verdes
al son del papagayo.
Cantan en su regazo
el ataúd de tierras
que ya no son mías.
Las he dejado en el olvido.
Me encamino hacia el Norte
con la faz puesta al sol
cuando gotea su primer rayo
por mi piel de mujer
de cinco continentes y astros lejanos
en sincronía con el olfato
de perfumes en flor.
Ya nadie sostiene mi alma,
sólo Dios me dirige
hacia su Norte.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
LENGUAS
 
Rostro al viento,
lenguas de océano bajo
el cuerpo,
movimientos en cadencia
con los azules intensos.
Ritmo desbocado,
pelícanos pescando
 con el ojo de águila
mientras el pescado
navega el aire.
De regreso a mí misma
con el sol en el pecho,
vuelvo desde un viaje
con retorno al agua,
a la esencia,
meteorito de luna,
espectro de olas en destello,
rotas en mi alma
en el alfabeto ciego
de un cielo con visos de mar.
Cantan la desesperanza
 de las gotas
de todo sudor
en el vaivén de mis entrañas.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
MI PROPIA PELICULA
 
La banda sonora
 de mis años mozos,
música
para hacer de mí
la mujer que soy.
Retazos de película,
escenas de amor,
cortes de dolor y violencia,
fotogramas de fotos fijas
de un ayer que entrego hoy.
Proyección de un mañana
en movimiento
donde se plasma
la tristeza de no saber quién
soy?
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
JARDÍN DE NUBARRONES
 
Tambalea la hiedra en mi jardín
de nubarrones.
Me siento sobre el césped.
Quieta.
Bucólica
como el despertar
de la hierba.
Acaricia mi alma
con su verde de aguas,
rocío de una primavera
que ahuyenta los sentidos
sobre la lápida
de los osos polares.
Cae nieve
sobre mis labios.
Blancos, transparentan
la vida en rosa.
Se pierde
tras bambalinas.
Va dejando rastro
en la morisqueta de la muerte.
Ensimismada en la locura
de los vientos que asfixian
cuando llega la tarde
en la sonrisa de la luna.
©Bella Clara Ventura
.
 
 
 
LABERINTO DE SUEÑOS
 
Montaje de vidas en paralelo
escudriñan la paz
de mis ancestros.
Suben y bajan
 por laberintos de sueños.
Urden la filigrana
de mis días.
Como perlas se ensartan
en un collar de amor.
Me niego a seguir creyendo
que sólo somos una existencia.
Nos curtimos en la cadena
 de los escalones de Jacob.
En la piel de la ternura
vislumbro el ayer.
Soy leyenda viva.
Esquivos, los genes
bailan los sueños
y contemplan mi sonrisa
cuando creo en un universo
sin letargos,
un mundo de tantos yo
de mano cogida.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
FUEGO EXTINGUIDO
 
Soy tu pedazo de olvido.
Algún día el encuentro
Se hizo cielo
mientras nubes corrían
de prisa para alcanzar
la memoria de los muertos.
De las garras del recuerdo,
 huía en un tapete volante.
Entre los fastidios de la noche
anudaba otras vivencias.
Un fantasma similar a tu andar
me trajo entre las sienes
el movimiento
de una relación sin cuerpo.
Parecida a la tuya y la mía
enterrada en el cementerio
de los vivos
que aún danzan
tu nombre
con el fuego extinguido.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
FE CIEGA
 
A mi hermanita Ana Mercedes Vivas
 
Sin temor a lo desconocido,
asumí riesgos
tantos como posibles.
Y a riesgo que me llamen
 bruta o crédula,
confieso que confío en el día a día.
El de Arriba conoce lo que me espera.
Regala a cómodas cuotas
el valor de un crecimiento
que si bien me llena de dolores
al final sabré que he cumplido
al aprender del aquí y del ahora
el verdadero sentido de la vida,
la fluidez en su máxima expresión
como canal de bienaventuranza
en los recodos de los líos.
Desbaratan la existencia
para volver a armar
la fe ciega
cuando el ojo ve
con un corazón sin fronteras.
 
 
 
 
IDENTIDAD
 
¿De qué sirve tanta identidad
sin saber operar
en lo cotidiano?
Esperando recompensas
en el más allá
que jamás vendrán
si el día a día
se hace esquivo
bajo argumentos de elevación.
Se interponen en terreno firme.
La Tierra reclama.
Soy su huésped de honor.
Y mientras la habite
me debo a sus normas,
a sus raíces,
a la exigencia de cultivar al hermano
como el espejo más preciado
de mí mismo.
Recupero mi figura andante
por rumbos
que dificultan mis pasos,
pero al final habré vencido
el camino de la gloria
cuando abrace al prójimo
con la mirada
sin equivocaciones.
A plena luz de soles mutantes
y de un ojo que estremezca
la cosecha de mis acciones.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
ROCAS DE AUSENCIA
 
Hace poco empecé
a ser rica.
Me llovieron sentimientos
de agua dulce sobre el pecho,
caricias de hombre lobo
en la sombra de la espalda,
besos de ventosa
en el hombro,
cosquillas de arena
en el punto G.
Las ternuras se sumaron
en mis tiempos.
Se me apretó el alma.
Hice el punto
con amores de desecho.
Recordé que aún anhelo
la presencia
de un fantasma
hecho al encanto de mis medidas
con el manto
a mis pies
y el rugir del primer león
que me hizo mujer
sobre rocas de ausencia.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 
PRISMA DE UN RUMOR
 
Me aqueja la marea de los vientos.
Confunde territorios desenfundados
en el prisma de un rumor.
Se posan mariposas de filigrana
mientras en la caída del techo
se cuelan cisnes
tan enfermos
como el hombre frente a su dolor.
Trasmutaciones obedecen
al desequilibrio
de la nieve en el sol.
Y desde un Planeta nuevo
saltan niños cristales,
alfombras de helechos
y un bosque de recuerdos.
Se abre el telón.
Aparece otro hombre
con la sonrisa de la cima
convertida en aliada
de viajes
al fin del mundo
donde en la esquina me encuentro yo,
acurrucada en la memoria
clamando ignota voz.
©Bella Clara Ventura
 
 
 
 

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