Amilcar Colocho

Antología poética

 

 

Otra Primavera
y Otras Mariposas
 
I

 

Deseo que tu cabello
sea como estigma de maíz
sin fecundar
para volar como ala blanca
llegar en picada
a la cobija
que me tienda el viento o la muerte.
 
Para Amarte
 
Para amarte hará falta la tarde
la placidez de una caída de sol
el veraniego atardecer que nos ilumine
que nos aparte de voces lejanas.
 
Para amarte hará falta la lluvia
bienhechora de los montes
señora de los eternos manantiales
que nos salpique los oídos con su granizo
infecto.
 
Para amarte harás falta tú
o el amor metafísico que nos sobrevive
naufragará con la peor llovizna.
 

 

Sumpul
                 14-5-80
 
Desde las riberas a tus entrañas de río
cupo la muerte en cada gota teñida.
- Los homicidas se saludaron desde sus fronteras,
mientras caían desgajados los hermanos silvestres
que escapaban del acecho, del odio encarnizado,
de la afrenta ordenada desde la silla de turno –
Aquí nada supimos, a no ser porque en tu arrullo
guardaste el aliento vital de los sobrevivientes.
 
 
 
Ante Un Pequeño Dios
 
Su nombre no era para retomarlo y llevárselo de escapulario,
tampoco para hacer alardes de su memoria y a la sangre
menos para quedárselo en la bóveda de los innombrables.
 
Su nombre por sí sólo es eso; pero apilado en la ceniza que
nos abofetea sin manos, es todo un ejemplo
que si no enfilamos no nos alcanza todo el agua de la lluvia
para quitarnos el olor a cobardía.
 
Canto Del Solo
 
El frío inunda los poros de este cuarto,
el tibio canto de los gallos se escarcha
al atravesar la ventana.
Inútil:
la sábana jamás hará paradigma con tu piel.
 

 

 
VII
 
Rasco la pestaña del día
luego de acariciar tu ausencia
El lecho me encontró buscando tu fantasma
arañando las sábanas
Se despunta la mañana a través de la ventana.
 
 
 
 
Poema Vegetal
                                                                                    A Margarita
 
En tus hondonadas me quedo, cavando versos
descubriendo el amanecer de tu sonrisa
portando tus banderas que de invencibles
siembran plomo
en el corazón de las sombras.
 
Si la magia no fuera esta maravilla de saberse
desnudos
asirse del corazón del otro,
partir en busca de la fuente mineral de tu saliva.
 
Te nombro mariposa, estrella, fuente de luna
y cada día te bautizo transformada con el agua
tienes de amanecer la espesura, la luz, la
inmensidad y los trinos
cuyo eco me sigue, atraviesa los muros, dobla las
esquinas
se desliza
con el viento en la pupila del agua.
 
 
 
 
Coraje
 
Tendrá que levantarse a las actividades que le
corresponden
como fiel al principio de subsistencia
por ello se acostará con la idea
de sacudirse la resaca de cansancio
que almacena día a día
 
echará sus puteadas a la vida
una que otra lágrima
por los dolores causados por estos hijos
 
maldecirá los gatos que saltan en el tejado
la muerte que marcha por la calle
 
al final descansará.
 
El suelo heredará sus huesos
para testimoniar que nada tuvo.
 
 
 
 
Premisas Inconclusas
 
Un hombre tiembla en una plaza
Su mujer embarazada le cobija solidaria
- Hace frío -
Los cuilios vigilan la plaza
Tienen chumpa
 
 
 
 
Adiós A Las Cicatrices
                                                                                         a Melvin, el gordo.
 
La muerte ya te había dado de sus besos
de su cándida y fulminante bala
uno y otro venía como un nuevo tesoro
cuya señal de guarda quedaba en el pellejo.
 
Merecías otra despedida
no la que te dio el cirujano inalámbrico,
no la que te dio el descuido.
 
Tu paso no debió ir tras ese fruto
debió quedarse presto,
alejado de su colector fortuito,
tu paso debió mantenerse
en el camino de los besos que sólo dejan
su marca en el pellejo.
 
Sept. 90
 
Ayes
 
Ay de la tormenta que naufraga en nuestras venas
yendo por la deriva de la vida
buscando sin brújulas ni velas,
una isla donde encalle la agonía
donde recobre fuerzas nuestro paso
y se alce altivo a la conquista de la felicidad.
 
 
 
Evocando El Futuro
 
Tu boca
tamiz que separó la duda y la ceniza
Cómo vivir eternamente en su recinto
Cómo sorber la miel
tan lejos del encuentro
 
Pero tu boca
semilla de tu amanecer
tan lejos de mi aliento.
 
 
 
IV
                                                                                                        A Margarita
 
Todo fue tenerte desnuda,
todo fue contemplar tu desnudez,
para saber que camino con tu sombra.
Que el frío se queda lejos de la flor
de tu epidermis.
 
Deseo
 
Me aferro a tus palabras
- como el liquen a la piedra –
esperando la resurrección
que me traiga el invierno de tu boca.
El recuerdo pesa como el canto
de estos emisarios nocturnos que le traen
calma al sudor que conjuga
los cantos de la víspera.
Si el viento pudiera llevarme
hasta tu caracol solitario
cada levante sería un acontecer con tu secreto
donde jugaríamos
como nubes lanzadas a la calma.
 

 

Mujer
 
Desnuda sos la geografía
por donde marchamos enaltecidos
en pos de la esperanza.
 
Desnuda sos la hierba
que recoge nuestro cansancio
implacable y pasajero.
 
Desnuda sos la bandera
que amortaje nuestros sueños
en la línea de fuego.
 
Desnuda sos la tumba
que nos devolverá a la vida
en la hora del triunfo.
 
 
 
 
1 ó 2 De Noviembre
 
Traigo flores
a la tumba que te que destinada
Lo hago
con las estrellas a la frente
con fe
que mañana podré hacerlo de día.
 
 
 
XXV
 
Canto sobre la ceniza de mi hermano
con ello espero estar bien
a sabiendas de su temporalidad
y de la mía
a pesar que a la suya
le salieron al paso cataclismos
y hecatombes que nos sobreviven por cierto
y amenazan con hacer lo mismo
que con ellos aunque ahora
los esperamos durmiendo en el filo del acecho.
 
 
 
 
Realidad
 
Te amaré
aunque la tarde sea gris
el silencio espeso
y no haya flores por ningún lado
ni pastillas anticonceptivas.
 
 
 
Amor
 
Si la hierba nos gritaba ¡basta! – desde abajo –
apagaría la llama que nos sostiene
y nuestros espíritus marcharían cabizbajos
por la vereda del camino
a buscar otra primavera y otras mariposas.
 
 
 
 
Para Luego
a K.
 
Mudaré mi piel para cuando de nuevo
pueda volver a tocarte,
olvidaré mi hermandad con el metal,
mis días de respirar pólvora y humo
mis lechos de hojas y sábanas de lluvia.
Olvidaré que en mi mochila la muerte
ocupaba el mejor espacio.
 
 
 
Lo Que Te Hará Ni Recordarme
a K.

Cuando no te toque ni un soplo de mis dedos
y escarbes sola desde el rincón de los recuerdos,
piensa en el dolor que a ratos me hiciste beber,
en la hiel de tu concupiscencia inconsciencia,
en el sorbo de muerte que me diste
cada vez que me quedaba con la mano
rozando el viento
pidiéndole panes a la luna.

 

 
 

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