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- Eres
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- Eres entre el albor de las
sábanas
- el esplendor de la noche
- donde no cumplo
- ningún precepto de ángel.
- Amorfa mi pureza que llora,
- despliega imágenes
- que me llevan a la sin razón
- de no creer en los sortilegios de
Dios
- y sus promesas,
- donde las pasiones de mi carne
- no participan.
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- Eres, entrelazada en mi cuerpo,
- filosa verdad
- en donde nace
- mi enfermedad filosófica
- de anunciar faroles bajo la
tierra.
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- Negarte es ocultar mi propio fin,
- hacer algún poema
- que me aniquile.
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- ¿Cómo olvidarte entre las blancas
sábanas?
- Desde allí
- inicio mis acercamientos a la
tierra,
- al alma llena de materia.
- Del libro
‘manzanos del edén”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- Sumando Ternura
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- Que hace en mi pecho este dolor,
- si ayer era ternura, exceso.
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- La noche tiene vacíos
- donde las penumbras llenan los
recuerdos.
- Ahora tengo más ojos para ver el
cenit,
- la caída de las sombras en los
crepúsculos
- de las memorias plenas.
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- ¡Qué hace en mi pecho este dolor!
- Han de ser hojas los recuerdos,
- el corazón ha de ser río,
- ha de ser viento
- cayendo en los altares de la
melancolía.
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- He de tener más luz en los ojos,
- he de emerger
- colmado del invierno.
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- Que no existan medias sombras
- siguiéndome a la muerte.
- Estoy desnudo de lluvia,
- sumando ternura,
- desvaneciéndome de quietud;
- entrando a las lágrimas,
- a los signos de las nubes negras.
- Del libro
‘manzanos del edén”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- Palabras líquidas
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- Ven, vamos
- a las líquidas señales.
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- A la lozanía de las vertientes,
- a los aromas,
- al agua de los arroyos.
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- A los pájaros azules de los ríos,
- a los pechos de la luna,
- a las lunas de tus pechos.
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- Al agua que está cayendo
- en mis manos,
- del agua de tus manos.
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Del libro
‘manzanos del edén” ”, Alberto Destéphen (Honduras)
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Manzanos del Edén
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- No eran los pinos de
intenso color,
- ni el río que
cruzaba una sola vez,
- en donde las sombras
de nuestros deseos
- enlazaban nuestras
manos y besos.
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- Eran tu mirada y la
mía,
- alambres en el
viento
- donde los pájaros
sostenían
- su concierto
estival.
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- No era el agua que
caía de tu boca
- ni la curva de tu
vientre,
- donde lentamente
- fluía el dolor de
mis manos.
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- Era la serpiente, la
serpiente del edén,
- que nos daba el
secreto de Dios
- mientras los ángeles
dormían.
- Del libro
‘manzanos del edén” ”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- Subasto
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- Subasto:
- la luna de mi dolor,
- la nostalgia que
persigue mis pasos,
- el agua que llora en
mis poemas;
- la ultima estrella
que brilla en mis temores.
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- Subasto:
- el fango retorcido
en mis dudas,
- la lujuria
- precipitada en mi
soledad;
- la artillería,
- Los plomos de mi
corazón.
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- Subasto…
- el deseo asesino
- que encierro en la
escritura.
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Del libro “palabras con tierra”
”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- Jaque al miedo
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- Desde aquí
- hago jaque al miedo.
- La noche
- es un juego del sol,
- las libélulas,
- milagro del río.
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- Desde la galaxia de
mis ojos
- no imploro
- un jeroglífico de la
bondad.
- Solo quiero
- el prodigio
- de la ciudad de las
hormigas.
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Del libro “palabras con tierra”
”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- La Puerta
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- Entro…
- la nostalgia baja de
la madera,
- la puerta tiene
aroma;
- polilla de nombres,
- residuos que tocan
mi corazón.
- Letrero de “STOP”,
- tedio de las calles
- de los mismos
nombres de las cosas.
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- Silencio entre ella
y yo,
- entre su mirada y mi
soledad
- Salgo…
- siento el golpe de
la cerradura
- apretada a su pecho.
- Llora mi ausencia
- descubriendo
- mi rostro en el
espejo.
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Del libro “palabras con tierra”
”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- San Buenaventura
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- Detenido el reloj,
- el cansancio de la
iglesia
- golpea
- la campana del
cerebro.
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- Como llanto de
estrella
- hacia el rojo,
- las calles se
esconden.
- La luna somnolienta
- languidece
- en las perspectivas
de las esquinas.
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- Las casas tiemblan
- con ventanas
- de ojos cerrados.
- Las adolescentes,
- con la luz dormida
en su pecho,
- lloran con olor a
flores blancas.
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Del libro “palabras con tierra”
”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- Sacerdocio
Nocturno
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- Cruces de dolor en
mi pecho,
- lucha de pasiones.
- Tengo noches de
lujuriosos declives
- en las que sepulto
mis penas.
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- No he de contener
- la soberbia de mi
tristeza.
- Veo la claridad que
se escapa
- y mi furia de
candado cerrado
- abre cráteres
solitarios.
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- Cabalgo en los
horizontes de las sombras,
- de mi espalda
cuelgan las serpientes
- de las que aprendo
sin miedo.
- Estas son noches
frías y tenebrosas
- y hago de la
nostalgia
- un sacerdocio
nocturno.
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Del libro “Raíces nocturnas”
”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- Paradoja
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- Mi mente no para su
reloj
- en la red de las
comedias.
-
- Vidrea la muerte
- hilando,
- despedazando el peso
- que no soportan mis
ojos.
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- En el eco de mi
espasmo
- explotan mis
células.
- Cámaras vigilan las
rutas
- donde es imposible
reír con pureza.
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- Mi ropa es cómplice,
- mis zapatos enemigos
de la tierra.
- No confío en el
reflejo de la luna,
- en mi desnudez luzco
perfecto.
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Del libro “Raíces nocturnas”
”, Alberto Destéphen (Honduras)
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-
- Tu estas al
otro lado, donde no te dueles.
-
- Te escapas del
alba,
- herido de tu
luz estoy,
-
es tu mirada un cuchillo
- sangra mi voz,
-
busca la sangre de las
palabras;
-
para encontrar tus alas.
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- Tu sigues
estacionada,
-
siembras estrellas a tu alrededor
-
no descansas,
- y no te dueles.
-
- Tu pelo
extendido,
-
-
perfumado
-
-
es la sombra
de la noche;
-
que se instala en mis
delirios.
- Te nombro
explosión
-
golpe de mar,
- te nombro,
-
y aun dueles
-
de no encerrarte plena;
-
en la sangre de las palabras.
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- Di
agua, para derramarme.
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Del libro “Salve Invierno”
”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- Y esta metáfora
oscura
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- que habita en mí
como un punto,
- ya no será
mañana
- la amo hoy,
- en este
espacio del tiempo,
- en este
espiral donde nada permanece.
- ¿Será el
amor?
- la cima circular sin
fronteras
- el origen
perdido
- en el
espacio multidimensional
- fuera
de mi sombra
-
en el interior;
-
esta fuera de mí,
-
fuera de todo y de todos.
-
Alcanzare talvez,
-
después de este punto,
-
en la infinitud.
-
en la otra existencia del mañana,
-
un espacio curvo,
-
convexo sin sombras.
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Del libro “Salve Invierno”
”, Alberto Destéphen (Honduras)
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- A veces la voz necesita
-
unos
oídos,
- es el lenguaje,
- del alma
buscando el aire.
- Es el agua de los besos,
-
la estación al oasis incierto.
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- A veces los oídos necesitan
una voz.
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- Duele el dolor
-
en delirios,
-
en ansiedad.
- OH vacíos…
-
- OH locuras de sueños,
-
Arrastrando a los labios de la noche.
-
- Estamos a veces lejanos,
-
próximas a la derrota
-
perdidos de pura
ansiedad,
- de soledad
-
de sensualidad.
- Del libro
“Salve invierno” ”, Alberto Destéphen (Honduras)
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En un principio
-
- era la ausencia
-
Y el infinito dolor,
- concentrado en
un punto.
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- Entonces:
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- DIOS creo el
universo.
- Del libro
“Salve invierno” ”, Alberto Destéphen (Honduras)
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